La dependencia producida por las
drogas puede ser de dos tipos:
- Dependencia física: El
organismo se vuelve necesitado de las drogas, tal es así que cuando se
interrumpe el consumo sobrevienen fuertes trastornos fisiológicos, lo que se
conoce como síndrome de abstinencia.
- Dependencia psíquica: Es el
estado de euforia que se siente cuando se consume droga, y que lleva a buscar
nuevamente el consumo para evitar el malestar u obtener placer. El individuo
siente una imperiosa necesidad de consumir droga, y experimenta un desplome
emocional cuando no la consigue.
Algunas drogas producen
tolerancia, que lleva al drogadicto a consumir mayor cantidad de droga cada
vez, puesto que el organismo se adapta al consumo y necesita una mayor cantidad
de sustancia para conseguir el mismo efecto.
La dependencia, psíquica o
física, producida por las drogas puede llegar a ser muy fuerte, esclavizando la
voluntad y desplazando otras necesidades básicas, como comer o dormir. La
necesidad de droga es más
fuerte. La persona pierde todo concepto de moralidad y hace cosas que, de no
estar bajo el influjo de la droga, no haría, como mentir, robar, prostituirse e
incluso matar. La droga se convierte en el centro de la vida del drogadicto,
llegando a afectarla en todos los aspectos: en el trabajo, en las relaciones
familiares e interpersonales, en los estudios, etc.
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